Anotacions més o manco impertinents

Indicació prèvia: Impertinent. - Que diu o fa coses fora de propòsit, molestes, irreverents, etc.

El llapis vermell del censor

mirollull | 29 Abril, 2006 23:23

Una portada mai publicada del suplement dominical de Diario de Mallorca de dia 8 de maig de 1960, revisant una carpeta, ha tornat casualment a les meves mans.

Aquesta primera plana (la part superior) la vaig reconstruir amb una prova del fotogravat i amb la galerada del text, aferrats sobre la que va esser la pàgina publicada.

La portada, la vaig haver de canviar a corre-cuita; el director, don Toni Sabater, em va dir per telèfon que el censor havia barrat la fotografia i el seu comentari amb dues retxes vermelles.

Portada censurada

La imatge queda prou clara a la reproducció. El text, que és il·legible és el següent:

«Muchos hombres se reunieron en torno a mesas largas y repletas de suculentos y variados manjares.
Todos estaban contentos y hablaban mientras fámulos diligentes entraban y salían por las puertas del fondo.
Se acallaron las palabras. Y los hombres, lado a lado, frente por frente, olvidados unos de otros, engullían golosamente las viandas bien aderezadas.
Los pasos de los criados aumentaban y sus manos avezadas escanciaban los vinos escogidos.
Todos parecían atareados, muy atareados... El banquete se prolongó hasta avanzada la tarde.
A la hora en que se disgregaban los convidados, pesados y soñolientos, una multitud arrastraba la indigencia de sus estómagos vacíos.
Muchos de los comensales no se explicaban aquellos hombres hambrientos. ¿No habían estado todos en el banquete? ¿No habían comido hasta hartarse?
Aquellos hombres no lo entendían. También ahora muchos se quedan sin entender. Y lo cierto es que el hambre sigue paralela a los convites fastuosos.»

La plana de diari censurada em va recordar que tenc la maqueta del llibre de Joan Triadú Els sonets de Shakespeare. La maqueta, que, també l’any 1960, em va donar y dedicar l’autor, té la peculiaritat de dur el número i el segell, aquest una taca imprecisa, de la censura prèvia estatal ineludible per a la publicació.

Per altra casual coincidència he llegit aquests dies en una ficció situada a la mateixa època, que el director de El Diario de La Paz s’alegra d’una actuació del censor perquè evita que el protagonista s’acomiadi dels lectors.

García Márquez, a Memoria de mis putas tristes, escriu que al director «La nota le parecía magnífica, y todo lo que decía de la vejez era de lo mejor que había leído nunca, y no tenía sentido terminarla con una decisión que parecía más bien una muerte civil. Por fortuna, dijo El Abominable Hombre de las Nueve la leyó cuando ya estaba armada la página editorial, y le pareció inadmisible. Sin consultarlo con nadie la tachó de arriba abajo con su lápiz de Torquemada. Cuando lo supe esta mañana ordené mandar una nota de protesta a la Gobernación. Era mi deber, pero entre nos, puedo decirle que estoy muy agradecido por la arbitrariedad del censor».

Torn a la part de pàgina no publicada. Un vespre, en sortir de la redacció vaig coincidir amb el censor Ramírez que, com era costum, havia fet la revisió de les galerades de darrera hora. Li vaig que creia exagerada la censura que m’havia feta. I em respongué: «¿Què volies, que pagassim les conseqüències tots dos, tu i jo? Aquests dies hi havia un sopar oficial organitzat pel Governador».

Els sonets de Shapeskeare

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